De Luciano de Samósata a H.G. Wells, la Luna ha sido el territorio de los dioses o de las sociedades utópicas, y también un balcón colocado a la distancia precisa para observar la Tierra con la mayor nitidez. La misión Artemis II no es la cima de esa fascinación: es un pequeño paso antes del salto a lo desconocido.
Aquí mi colaboración para Gatopardo:
